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COVID-19 infraestructura ciclista: hasta un 48% de aumento de #MásCiclismo en las ciudades europeas

Blog COVID-19 infraestructura ciclista: hasta un 48% de aumento de #MásCiclismo en las ciudades europeas
Un nuevo estudio basado en datos proveniente del rastreador de medidas de ciclismo de COVID-19 de ECF, muestra que la infraestructura de ciclismo emergente aumentó los niveles de ciclismo en las ciudades europeas, en los primeros meses de la pandemia, entre un 11% y un 48%.
¿Las inversiones públicas en movilidad sostenible realmente provocan un cambio de comportamiento? ¿Puede una infraestructura más dedicada conducir a mayores niveles de ciclismo? Los resultados de un nuevo estudio sugieren que si: los nuevos carriles para bicicletas creados durante la pandemia COVID-19, aumentaron el tráfico de bicicletas en las ciudades europeas entre un 11% y un 48%.

El objetivo del estudio, que se llevó a cabo en el Mercator Research Institute on Global Commons and Climate Change (MCC), fue identificar la relación real, causa-efecto, entre la infraestructura y el
tráfico ciclista. "Está claro que muchas personas cambiaron al ciclismo debido a la pandemia del coronavirus, para evitar las multitudes en el transporte público", dice Sebastian Kraus, analista de políticas públicas de MCC y autor principal del estudio. "Pero mostramos que los nuevos carriles para bicicletas, por sí mismos, también han generado un nivel considerable de tráfico de este medio de transporte".

El estudio recopiló datos de 736 estaciones oficiales de conteo de bicicletas en 106 ciudades europeas, así como datos de la infraestructura proveniente del rastreador de medidas de ciclismo COVID-19 de ECF, para comparar las ciudades que pusieron en marcha infraestructura ciclista "emergente" temporal, al comienzo de la pandemia, con aquellas que no lo hicieron.

A través de un análisis de regresión, el equipo de investigación calculó los posibles factores de confusión, como las diferencias entre la ubicación de las estaciones de conteo, las instalaciones de autobuses y trenes, la densidad de población, la propensión a los “estilos de vida ecológicos”, la topografía y el clima. Teniendo en cuenta la incertidumbre estadística, llegaron a la conclusión de que los propios carriles para bicicletas emergentes generaron entre un 11% y un 48% de tráfico de bicicletas adicional entre marzo y julio de 2020.

Y no solo estas medidas impulsaron el tráfico de bicicletas, sino que también fueron muy rentables; un kilómetro de carril bici emergente en Berlín, por ejemplo, cuesta sólo 9.500 €. “La oportunidad de influir significativamente en la combinación modal aquí, con poco esfuerzo, se está desatendiendo injustamente en muchas ciudades”, dice Kraus.



El estudio, que se publicó en Proceedings of the National Academy of Sciences, una revista científica de EE. UU., también ilustra hasta qué punto la infraestructura para bicicletas puede tener un impacto, no solo en el clima, sino también en la salud pública y los costos relacionados para la economía. Si cada kilómetro recorrido en bicicleta ahorra medio dólar estadounidense en costos de atención médica, una métrica conocida de la literatura de salud pública, los beneficios generales para la salud de los ciudadanos de las 106 ciudades que crearon carriles para bicicletas emergentes les ahorrarían más de $ 1 mil millones al año, si dicha infraestructura ciclista se volviera permanente.

Para cosechar estos beneficios ambientales, económicos y de salud pública, las autoridades públicas en todos los niveles deben aumentar las inversiones y agregar, no solo infraestructura ciclista temporal, sino también permanente. Junto con sus socios en la industria del ciclismo, ECF insta a los gobiernos nacionales a hacer de las inversiones en ciclismo una parte integral de sus Planes Nacionales de Recuperación y Resiliencia.

Por Holger Haubold
7 de abril de 2021